Alquife: un año de cuenta atrás

Las Minas de Alquife ‘murieron’ en 1996. La explotación minera, que había sido un revulsivo económico y un referente industrial de Andalucía Oriental, clausuraba su actividad dejando en el aire rojizo de la comarca un futuro incierto. Hoy, en 2016, dos décadas después y tras un rosario de trámites empresariales y burocráticos, la mina parece que vuelve a latir y entra en la fase final para su deseada apertura.

La cuenta atrás comenzará justo el día que la Junta de Andalucía, concretamente la Dirección General de Industria, Energía y Minas apruebe el plan de restauración que tiene en su poder. El documento presentado por la empresa Minas de Alquife SL, que ya tiene la resolución favorable de la delegación territorial de Empleo, Empresa y Comercio de Granada, se está estudiando en Sevilla y, una vez tenga la aprobación, «burocráticamente» todo habrá llegado a su fin.

En ese momento, la empresa tendrá un plazo máximo de un año para presentar dos avales (en realidad es uno y un justificante económico) que será el paso último para que la mina pueda estar operativa. Parecen dos aspectos sencillos pero no lo son, básicamente porque suponen una cantidad de dinero importante.
La gestión de los puestos de trabajo para la mina estará en manos de la empresa en primer lugar
El primer aval es el que responde al plan de restauración y supone un montante de 2,8 millones de euros. El segundo documento imprescindible para poder abrir la mina es tener el justificante del 30% del capital social, esto es, 72 millones de los 240 millones de inversión. Con estos dos pasos económicos en orden, la empresa podría ponerse a trabajar. No hay que olvidar que la compañía, previamente, ya había presentado otro papel importante, el llamado aval social de 250.000 euros que también entregó en el plazo previsto.

Levantar el yacimiento

Aunque la potestad de dar elpistoletazo para la cuenta atrás de la apertura de la mina la tiene la Junta, una vez que apruebe el plan de restauración, el abrirla antes o después está sólo en manos de Minas de Alquife SL. Si la empresa tiene los montantes económicos cerrados la actividad podría arrancar de inmediato, pero si no los tiene, el plazo de alargaría y entraría en las previsiones más tardías de que las Minas de Alquife podrían abrirse para el 2017.

Fuentes consultadas por este periódico afirman que en el ánimo de todas las partes, es decir, administración, empresa y ayuntamientos de la comarca es acelerar todos los trámites para que el proyecto arranque cuanto antes. Lo necesitan. La comarca del Marquesado del Zenete es una de las zona más deprimidas económica y laboralmente de Granada. Durante los últimos años ha visto como su población más joven ha tenido que emigrar de forma masiva y se han dado cifras de paminas-2.jpgro que llegaban al 80%. Si la mina se levanta, podrían crearse un millar de puestos de trabajo -300 directos y unos 750 indirectos- cuando esté a pleno rendimiento, para lo que la empresa tendrá 25 años de explotación.

Llegar a este punto y atisbar la puesta en marcha de la explotación minera de hierro no ha sido nada fácil. Reactivar el plan de las Minas de Alquife ha supuesto un trabajo administrativo y empresarial que en los últimos años, concretamente desde 2011, empezó a coger velocidad de crucero. Para que el plan de restauración -último documento clave- llegase a Sevilla, Minas de Alquife SL ha tenido que superar muchos trámites que garantizaran la apertura de la única explotación de hierro a cielo abierto de Europa.

Entre ellos se tuvo que obtener la autorización y el desarrollo de la investigación para concretar la reservas existentes, presentar el proyecto de explotación -que hubo que analizar y aprobar- y, por último, uno de los pasos más importantes: lograr la Autorización Ambiental Unificada (AAU). Tener el visto bueno ambiental era uno de los escollos más difíciles y, a la vez, más importantes. De hecho, para obtenerla el proyecto de trabajo tiene que cumplir 200 condiciones ambientales y urbanísticas para que haya sido considerado ambientalmente viable.

Entre las principales condiciones a tener en cuenta está la emisión de contaminantes a la atmósfera, la contaminación acústica, lumínica, la generación de residuos, la protección del suelo, de las aguas, la gestión del medio natural del enclave, incluyendo un plan de prevención de incendios forestales, el dominio público pecuario, así como el modo de ejecutar el Plan de Restauración obligatorio por ley y relativo a la flora y la fauna.

Asimismo, durante la explotación también hay contempladas cautelas que establecieron la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico de Granada para la protección de los bienes culturales que incluye el enclave. De hecho, la AAU sólo incluye la explotación del yacimiento del mineral, excluyéndose el transporte del mineral extraído de las instalaciones, así como la manipulación de las balsas estériles. Uno de los aspectos que también se han trabajado posteriormente era la salida del material, otro de los aspectos que más se ha debatido desde entonces.

La cuestión parece que está arreglada y, como confirmó a este periódico a final de año el presidente de Minas de Alquife SLU, Juan Ramón García Secades, la logística «ha quedado ya resuelta». Un convenio entre la compañía y el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) permitirá recuperar la vieja línea de ferrocarril para transportar el mineral. La idea es que este llegará desde la explotación minera granadina hasta la localidad almeriense de Gádor, a los muelles de carga de la cementera Holcim. Allí se depositará en camiones-contenedores para llevarla hasta el puerto de Carboneras y, previsiblemente, también al puerto de Almería, pues ninguno de ellos cuenta con conexión ferroportuaria.

Una panacea roja

Sin duda que las minas empiecen a funcionar y que el proyecto se encuentra en la cuenta atrás es la gran esperanza de la comarca. Los terrenos propiedad de Minas de Alquife cubren una superficie total de 928 hectáreas que afectan a Aldeire, Alquife y Lanteira. El plan proyecta la extracción a cielo abierto y el procesado del mineral de hierro en húmedo del yacimiento de Minas del Marquesado.

Dentro de este perímetro se encuentran: la corta minera (corta oeste), que ocupa una superficie de unas 165 hectáreas, las escombreras, el túnel de desagüe, cintas transportadoras, balsas de lodos y la planta de proceso, parque de homogenizado, cargadero, oficinas y edificios auxiliares.

El proyecto de reapertura de las minas de Alquife supondrá que las antiguas e históricas instalaciones de procesado de mineral se verán afectadas, ya que el nuevo diseño de corta previsto ocupará una superficie de unas 289 hectáreas, 124 más que los que tiene la actual, pero nunca se han anhelado unos cambios industriales con más expectación.

La panacea roja se espera con michas ganas en el Marquesado.

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