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Los profesionales de la ingeniería ante la Cuarta revolución industrial

Hace unos  8 años, en el marco de una serie  de colaboraciones con Tecnonews, afirmaba  que  era imposible que nuestros padres intuyeran que sus hijos viviríamos la impresionante evolución tecnológica de las últimas décadas y que existía unanimidad entre los expertos en el sentido que se preveía que continuaría incrementándose exponencialmente. Los expertos acertaron claramente.

 

El motivo de este artículo es aportar datos para compartir reflexiones, como profesional de la ingeniería, del impacto que provocará la nueva realidad bautizada como Cuarta revolución industrial,  que se sustenta en la evolución de diferentes tecnologías: internet de la cosas (IoT); analítica de los datos (big data y data analitics); computación en la nube (cloud computing); inteligencia artificial (IA); impresión 3D; ciberseguridad; robótica colaborativa (Cobot), nanotecnología, etc.

 

Es imposible analizar en unas pocas líneas las consecuencias de la docena de tecnologías disruptivas, muchas  de base digital,  que se integrarán al conjunto de procesos físicos de los negocios y que provocarán cambios radicales. Sólo apuntar dos: destacar que vamos a un modelo de industria en el que producir series cortas y personalizadas será competitivo y, por otra parte, que al estar el mundo dirigido por datos, existirá una potencia anticipativa nunca antes vista en todos los ámbitos.

 

Sería muy dificultoso afrontar con éxito los retos actuales en todos los sectores sin las  tecnologías mencionadas. Sirva como ejemplo su imprescindible aplicación en el estratégico y transversal  sector de la energía, al que profesionalmente he dedicado mis últimos años, que precisa inexorablemente  reinventarse ante la realidad de dar respuesta a uno de los mayores desafíos globales de nuestra sociedad que es el cómo afrontar el cambio climático. El nuevo  paradigma permitirá efectuar el cambio disruptivo que representará la  transición  energética hacia  un modelo de energía limpia y descentralizada basada en el autoconsumo, el almacenamiento de la electricidad, el vehículo eléctrico, la renovación energética de los edificios, las redes inteligentes que permitirán a los ciudadanos y entidades generar, vender, comprar y compartir energía, etc. Las  recientes políticas legislativas que está impulsando la Unión Europea, conocidas como “Paquete de Invierno – Energía Limpia para todos los europeos”, así como diversos  estudios Internacionales, como el del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) con el  Instituto de Investigación Tecnológica (IIT) de la Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE sobre la futura evolución del sistema eléctrico, comparten esta previsión de evolución, que sería imposible fuera de esta nueva era.

 

Ante esta realidad, es imprescindible ubicar las empresas y administraciones públicas del futuro en un escenario distinto, con procesos y empleados diferentes. Estas nuevas tecnologías están llamadas a cambiar de manera drástica el mercado laboral y convertirse en las protagonistas de los empleos del futuro.

 

Según un estudio de la compañía multinacional Dell, que analizó el futuro de la sociedad influenciada por las tecnologías emergentes, el 85% de los empleos que habrá en 2030, aún no se han inventado. “Nunca antes la industria había experimentado tal disrupción” en la que el “trabajo dejará de ser un lugar, para convertirse en una serie de tareas”, pues “los conceptos de “trabajo”, “trabajador por cuenta propia” y “lugar de trabajo” están cambiando y los límites se desdibujan afirma  el estudio.

 

La Universidad de Oxford indica, en base a otro estudio, que el 47% de las profesiones actuales desaparecerá totalmente en la próxima década y que el 90% de los empleos actuales restantes requerirán nuevas competencias.

 

Hay unanimidad en afirmar que el factor humano continuará desempeñando un rol fundamental en el éxito de las empresas. El grado de especialización o de polivalencia que se requiere de los profesionales varía en función de las compañías y la tipología del puesto, pero en general, en el futuro, tal y como ya se preveía, las habilidades transversales y determinadas características de personalidad serán muy demandadas. Las empresas tienden a buscar  profesionales con valores personales (ética, integridad, honestidad,…), con idiomas, y con capacidades de versatilidad, adaptación al cambio, negociación,  persuasión, comunicación, creatividad, asunción de riesgos, tolerancia  a la  incertidumbre y a la frustración, optimismo, responsabilidad y orientación a los objetivos.

 

El mercado laboral también ha ido evolucionando hacia un incremento en su movilidad, que se prevé que continúe incrementándose en este nuevo paradigma. La consultora de empleo Deloitte estima que en el 2025 los nacidos entre 1980 y el 2000 (millennials) serán el 75% de la fuerza laboral mundial, y este colectivo actualmente cambia de trabajo cada 28 meses.

 

Diversos estudios de empresas, fundaciones, universidades y otras entidades especializadas coinciden en ofrecer buenas perspectivas de futuro para los profesionales de la ingeniería. Así por ejemplo, el Observatorio de la Ingeniería de Cataluña en un reciente estudio, prevé que el mercado necesitará a 10 años vista un 27% más de profesionales de la ingeniería que en la actualidad.

 

Actualmente la ingeniería ya va integrando continuamente nuevas competencias profesionales. Ahora se prevé, ante la nueva realidad, que cada vez será más  imprescindible esta integración como una estrategia personal en el marco de una gestión proactiva de la carrera profesional. Pero, ante estas realidades, ¿estamos preparados los profesionales de la ingeniería  para  gestionar nuestras carreras profesionales?

 

Momentos clave de las carreras profesionales como son los cambios de trabajo, que antiguamente se producían menos y casi siempre por condicionantes  externos, ahora serán cada vez más habituales. Además, en una sociedad en que el cambio es una constante en todos los ámbitos, será sin duda más dificultoso hacerlo eficientemente para prosperar.

 

En este contexto me atrevo a afirmar que  cada vez  será más necesario contar con un acompañamiento profesional externo con conocimientos y experiencia para reforzar nuestra capacidad de gestión proactiva personal con la  identificación y desarrollo de nuestras competencias profesionales (conocimientos, habilidades, aptitudes y actitudes). Aquí aparece la figura del mentor.

 

EL mentoring representará un instrumento clave en el futuro, al servicio tanto de los profesionales que deseen optimizar proactivamente su nivel de empleabilidad, pasando de la  actitud de  ¿qué va a pasar? a la del ¿qué voy a hacer?, como de las organizaciones para la generación de valor. Sobre ello me extenderé  en un próximo artículo.

Apia XXI invertirá 2,2 millones en los sondeos de la mina de zinc del Besaya

La empresa cántabra, adquirida en 2013 por la norteamericana Louis Berger, trabajará durante tres años en terrenos de Comillas, Torrelavega, Cabezón de la Sal y Los Corrales de Buelna

Apia XXI, la cuarta empresa de las seis adjudicatarias de la mina de zinc del Besaya, ya ha presentado su informe económico y técnico al Gobierno de Cantabria. La firma cántabra, adquirida en 2013 por el gigante norteamericano Louis Berger, invertirá 2,2 millones de euros en los próximos tres años para hacer sondeos que confirmen «el importante potencial minero suficientemente contrastado» que existe en la zona.

Apia XXI se une así a otras tres empresas extranjeras que ya han dado el primer paso para comenzar sus investigaciones. La primera en llegar fue la canadiense Emerita Resources, que cuenta con el proyecto más avanzado de todos y que gastará 17 millones en una primera fase de sondeos durante el próximo año, además de otros 600 millones para la construcción de la mina.

Las otras inversiones

4 millones se ha comprometido a invertir la australiana Slipstream Resources en tres años para explorar el subsuelo y concretar cuánto zinc existe.
17 millones gastará la canadiense Emerita Resources en hacer sondeos durante este año. Después, calcula una inversión de 600 millones para construir su mina.
56 millones utilizará la empresa chipriota Atalaya Mining para confirmar las buenas perspectivas sobre el mineral que hay bajo el subsuelo del Besaya.

Los australianos de Slipstream Resources, por su parte, desembolsarán 4 millones en los próximos tres años para explorar los terrenos y confirmar que, efectivamente, el zinc está allí. La tercera en aparecer fue la chipriota Atalaya Mining, cuya inversión inicial para investigar el subsuelo será la más potente de todas: 56 millones de euros.

Apia XXI realizará sus sondeos en terrenos ubicados en los municipios de Comillas, Torrelavega, Cabezón de la Sal y Los Corrales de Buelna, donde tiene muchas expectativas de encontrar vetas importantes de mineral. De hecho, en el documento presentado al Gobierno, la empresa recuerda que hasta el cierre de la mina de Reocín, Cantabria «constituía el mayor productor de zinc de España». Sus cálculos hablan de unas reservas de 40 millones de toneladas con un 6% de zinc en algunos casos. Unos datos que se pueden deducir de la «alta concentración de plomo en la zona, generalmente asociada al zinc».

El World Trade Center

Apia XXI, una de las firmas de ingeniería históricas de Cantabria, forma parte desde hace cinco años de la multinacional norteamericana Louis Berger, fundada en 1953 y que cuenta con más de 6.000 ingenieros y técnicos en más de cien países. Esta firma, responsable entre otros trabajos del nuevo rascacielos del World Trade Center de Nueva York, contó el año pasado con unos ingresos de 808 millones de euros.

¿Qué es Louis Berger?

Origen
Esta empresa estadounidense adquirió a la cántabra Apia XXI en el año 2013. Es una de las firmas de ingeniería más prestigiosas del mundo. El nuevo rascacielos del World Trade Center es obra suya.
Economía
Berger, fundada en 1953, cuenta con más de 6.000 ingenieros y técnicos y más de cien oficinas por todo el mundo. El año pasado tuvo unos ingresos de 808 millones de euros.

La empresa cántabra se compromete en su plan de desarrollo a «evitar molestias y afecciones a la población y a las actividades económicas locales». Para conseguirlo, no desarrollará ninguna exploración o prospección física dentro de núcleos de población o zonas de suelo urbano consolidado, además de en áreas de valor cultural, arqueológico, recreativo o deportivo. Tampoco trabajará en zonas naturales protegidas, playas, dunas, estuarios o ríos y lagos.

En esta primera fase del proyecto, que se centrará exclusivamente en sondeos y análisis del material extraído del subsuelo, Apia XXI empleará a dos ingenieros superiores de minas, diez geólogos, seis ingenieros técnicos de minas y dos licenciados en técnicas ambientales.

Tanto Berger como su filial cántabra se comprometen en el documento a mantener la sede central de Apia XXI en Santander, «al menos durante el tiempo que duren las tareas de investigación».

Todavía faltan por conocer los proyectos económicos y de investigación de dos de las empresas ganadoras del concurso. Una de ellas es Hormisa, una filial del Grupo Sadisa con derechos de explotación en Mazcuerras y Reocín, propiedad de Santiago Díaz. Y la última es Áridos y Hormigones del Deva (Grupo Candesa), a la que solo le interesa la extracción de caliza en una parcela cercana a Comillas.

Así afronta la minería asturiana su (teórico) último año

Los sindicatos tomarán una posición «negociadora y combativa» en la defensa del carbón nacional, el empleo y la reindustrialización con el objetivo de anular la fecha de caducidad que la UE puso al sector, en cuenta atrás

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La minería del carbón nacional ha empezado la cuenta atrás. La responsable de que este sector esté casi casi abocado al cierre el 31 de diciembre de este 2018 es aquella directiva europea adoptada por el Consejo de la Unión a finales de 2010. Entonces, todos los Estados Miembros aprobaron la Decisión 2010/787/UE relativa a las ayudas que se concedían para facilitar el cierre ordenado de las minas de carbón no competitivas antes de la citada fecha. Entonces el 31 de diciembre de 2018 parecía lejano, pero el tiempo no se ha detenido y cuando quedan escasos doce meses por delante urge que se busquen alternativas que permitan la continuación de la actividad. Pero ¿cómo se va a afrontar este (teórico) último año de la minería? Desde el Gobierno del Principado se ha planteado formar entre las diferentes comunidades autónomas implicadas un frente común, un paso que han valorado positivamente los sindicatos para poder pedir ante la Unión Europea la continuidad de las explotaciones mineras más allá del 2018. Estos no obvian que «será un año difícil», sin embargo, aseguran que lo afrontarán «desde una posición negociadora y combativa», porque lo que de ninguna manera entra en los planes de los agentes sociales es rendirse o tirar la toalla cuando llevan décadas luchando porque el carbón autóctono forme parte del mix energético nacional. Por tanto, si tienen que volver a las movilizaciones, volverán, aseguran desde CC OO de Industria de Asturias.

Será en la reunión que las centrales sindicales mantendrán el próximo 30 de enero con el secretario de Estado de Energía, Daniel Navia, cuando éstos presenten al Gobierno Estatal toda una serie de planteamientos, como que se debe apostar por un futuro para el sector más allá de 2018, que deben continuar las ayudas para la reactivación de las comarcas mineras, que se debe mantener una producción de carbón autóctono, que se debe asegurar su uso en las centrales térmicas de generación eléctrica, que se establezcan mecanismos para la mejora medioambiental, que se retomen e impulsen los proyectos de captación, secuestro y almacenamiento de CO2 o que se trabaje en un Pacto de Estado por la Energía que reconozca al carbón nacional su consideración de reserva estratégica y de garantía de suministro.

Responsabilidad medioambiental y algo más

Así, el secretario del sector Minero de UGT-FICA, Víctor Fernández, ha manifestado que el objetivo es salir de esa reunión «con una hoja de ruta, con fechas de reuniones y de actuaciones» porque, aunque señala que miran al futuro desde una óptica de responsabilidad por el medioambiente, añade que hay que hacerlo «siempre desde una perspectiva social y de seguridad de suministro». Fernández es consciente de que «voluntad política se necesita mucha», pero destaca que con el cambio de discurso del Gobierno del PP se percibe que «se está de acuerdo en el fondo y ahora hay que ponerse de acuerdo en la forma». Además el mismo señala que «a nosotros no pueden dejarnos alejados de la realidad» cuando recuerda que «subvenciones las reciben todos los sectores». Justamente, otro de los puntos que pondrá sobre la mesa el 30 de enero será «definir con quien se debe negociar en la UE para que no haya que devolver las ayudas» a la producción.

Así lo ve también el secretario de  CC OO de Industria de Asturias, Damián Manzano, quien teniendo en cuenta que «el año 2018 es absolutamente decisivo para la minería del carbón autóctono, considera «imprescindible» empezar a dar los pasos en la negociación de cara a dotar al sector de un marco estable a partir de 2018, un marco en el que concrete la actividad extractiva, el mantenimiento del empleo y el desarrollo de un tejido económico alternativo para las comarcas mineras. «Y no hay un solo minuto que perder en la suma de aliados», expresa el representante sindical, para quien una de las mayores preocupaciones es que se puedan llegar a perder los más de 2.000 puestos de trabajo directos que aún tiene el sector minero en Asturias «ante la espada de Damocles que supone la fecha del 31 de diciembre de 2018».

En su opinión, la pérdida de esos empleo es «un lujo» que ni el suroccidente asturiano ni las cuencas mineras pueden permitirse, por lo que advierte que «no nos vamos a rendir porque lo digan Europa». Es más, el mismo dice que «la interpretación rígida de la normativa respecto al sector minero no es una opción» y que quien la utilice así será «a modo de excusa para definitivamente liquidar la actividad extractiva del carbón nacional».

Frente contra la resignación

Para evitar eso, hace un llamamiento a que las administraciones regionales, locales, los partidos políticos, los sindicatos y el ámbito social conformen un frente común en defensa de la minería autóctona para que ésta no pase a ser una parte de la iconografía asturiana. «Vamos a trasladar en la reunión del día 30 de enero que no nos vamos a resignar», ha advertido el secretario de la Federación de Industria de CC OO de Asturias, que apunta desde ya que no renuncian a la movilización social si fuera necesario como se hizo en otras ocasiones.

Desde el SOMA, José Luis Alperi también considera «primordial» que se de ese frente común para que se pueda negociar con en el marco europeo la continuidad de las explotaciones mineras más allá del 2018 y para conocer «lo que el Gobierno del PP ha enviado a la UE en lo concerniente al plan de cierre de toda la minería», algo que ha criticado, ha hecho «a espaldas de los sindicatos y la patronal». «El futuro del carbón autóctono aún sigue dependiendo de la fuerza social, política y colectiva que logremos aunar en su defensa, de la capacidad de enfrentarnos a los enemigos del carbón autóctono, de los que intentan imponer su ideología liberal, ecologista o simplemente su interés económico», manifesta Alperi, que prevé que el 2018 será «un año difícil» que se deberá afrontar «desde una posición negociadora y combativa» para lograr anular la fecha de caducidad que se le ha puesto a la minería.

Pero además de derribar «cualquier fecha finalista» que se le quiera poner al carbón, el representante del SOMA señala que su continuidad pasa por no tener que devolver las ayudas y conseguir que el mineral autóctono tenga la presencia que le corresponde en un mix de generación eléctrica diversificado, porque si algo tiene claro José Luis Alperi es que «se va a seguir generando energía eléctrica con carbón «y mientras esto ocurra, una parte de esa generación térmica debe ser con carbón autóctono».

El Soplao quiere abrir la antigua mina a los visitantes

Han comenzado las prospecciones para evaluar la posibilidad de abrir una nueva entrada en la zona de La Florida

Entrada al Soplao.
Entrada al Soplao. / Gobierno de Cantabria

El Gobierno de Cantabria quiere aumentar la capacidad de atraer visitantes a la Cueva del Soplao, uno de los reclamos turísticos de la región. En 2017, 250.000 personas pasaron por la instalación, batiendo records, tras haber recuperado las cifras que rozó en sus primeros años, tras su apertura en 2005.

Ahora se trabaja en la apertura de una nueva entrada en la zona de la Florida. Una bocamina que permitiría recorrer los túneles de la antigua mina.

Ya se conocen 22 kilómetros de la Cueva del Soplao, no todos están abiertos al público. Pero el objetivo del Gobierno de Cantabria es poder ofrecer un nuevo tipo de visita a través de una bocamina que existe en el pueblo de Caviña, más conocido como La Florida.

En este momento se trabaja en la exploración del recorrido para poder establecer en qué condiciones podría habilitarse ese nuevo itinerario, según ha relatado Jezabel Tazón, la responsable de promoción de la instalación, en el programa Hoy por Hoy Cantabria, realizado desde FITUR, en Madrid. “La ilusión de este Gobierno es poder llegar a abrir una de las bocaminas, una nueva entrada por la Plaza del Monte. Son recorridos muy interesantes”, ha explicado Tazón. Ya han comenzado los sondeos para determinar si se pueden habilitar las galerías y se pueden conectar por el punto de entrada a la cueva en la actualidad.

No hay que olvidar que la historia del Soplao está íntimamente ligada a la actividad minera que se desarrolló en la Sierra de Arnero, aprovechando las mineralizaciones de zinc y plomo de la zona. Desde mediados del siglo XIX, en que la reina Isabel II realizó la concesión de la explotación, hasta su conclusión a finales de 1978, la actividad minera de la sierra pasó por distintas fases.

Nuevo intento para hacer realidad la gran mina de potasa proyectada entre Navarra y Aragón La empresa promotora somete otra vez a información pública el proyecto, que asegura que crearía 800 empleos

La gran mina de potasa proyectada en terrenos situados entre las zaragozanas Cinco Villas y la zona navarra de Sangüesa encara estos días un nuevo intento para culminar definitivamente los trámites administrativos y conseguir los permisos con los que empezar a explotar ese subsuelo.

Tras dos años de trámites administrativos en los que interviene el Ministerio de Industria, con la participación de las comunidades autónomas implicadas, el proyecto encara previsiblemente la recta final para lograr esos permisos definitivos.

El proyecto inicial ha ido sufriendo modificaciones y ajustes a lo largo de estos dos años. Eso hizo que la empresa tuviera que presentar ante el Ministerio un texto refundido de su Estudio de impacto ambiental de esa pretendida mina. Y, para garantizarse vía libre definitiva, la empresa ha decidido someter el proyecto final a un nuevo período de información pública y alegaciones para con una iniciativa que también ha despertado detractores entre ciertos sectores ecologistas igual que ya hiciera el Boletín Oficial de Navarra, el de Aragón (BOA) acaba de abrir este período de exposición pública que arranca el 12 de septiembre y se prolongará durante 30 días hábiles.

Este proyecto minero, denominado «Muga», lo promueve la compañía Geolcali, integrada por socios tanto nacionales como extranjeros. La pretendida mina se extendería por unas 200 hectáreas. Abarcaría terrenos situados entre la zona aragonesa de Undués de Lerda y Urriés -extremo norte de la provincia de Zaragoza- y la navarra de Sangüesa y Javier.

Según la empresa, la inversión alcanzaría los 413 millones de euros en dos fases. Cuando la mina estuviera a plena producción, aseguran que generará 800 empleos. Prevén que estas tierras les permitan obtener anualmente un millón de toneladas de potasa.

El proyecto para crear una mina entre Aragón y Navarra crece ante la incertidumbre de algunos vecinos

La empresa que quiere impulsar Mina Muga, que se extendería entre las altas Cinco Villas y la comarca de Sangüesa, ha presentado un texto refundido al Ministerio para su explotación.

Desde mediados de 2015, varios municipios aragoneses de las Cinco Villas junto con otros de las comarcas limítrofes de Navarra están pendientes de la evolución de un proyecto minero que promete atraer puestos de trabajo y riqueza, pero que también podría ser un riesgo importante para el medio ambiente según algunas opiniones.

Mina Muga, como se denomina el proyecto, sería una mina de gran tamaño que se extendería desde los términos municipales de Urriés Undués de Lerda en Aragón, donde se encontraría una de las entradas a la explotación, hasta Javier en Navarra, comunidad en la que también se instalaría en el municipio de Sangüesa una planta transformadora, todo ello en las proximidades del embalse de Yesa. Geoalcali, la empresa promotora, tiene un plan para extraer de esta mina potasa, principal mineral necesario para la elaboración de la mayoría de fertilizantes y calcula que una vez el proyecto estuviera a pleno rendimiento podrían generarse unos 800 puestos de trabajo.

Sin embargo la ejecución de la mina sigue pendiente de que el Ministerio de Agricultura apruebe la Declaración de Impacto Ambiental para la explotación. Un trámite que recae sobre el Ministerio sin pasar por las Administraciones autonómicas de Navarra y Aragón al estar a caballo entre las dos comunidades. Esta evaluación se ha dilatado después de que el proyecto presentado ya en 2015 recibiera más de 400 alegaciones de organizaciones e instituciones y el Ministerio solicitara a la empresa complementar la información con ellas.

El nuevo proyecto, que ya ha sido enviado por Geoalcali y que salió a exposición pública el pasado mes de septiembre, extiende la superficie de la explotación interior hasta llegar a ocupar por completo el casco urbano de Undués, algo que no ha gustado a las plataformas que bajo el nombre ‘No a las minas de Potasa’ han formado tanto en Aragón como en Navarra residentes de estos municipios y otros vecinos que tienen allí su segunda residencia.

Desde la empresa se explica que si ha aumentado la superficie de lo que será la mina ha sido “porque se han mejorado los macizos de protección” en los términos municipales de Undués y Javier, lo que ha hecho, por así decirlo, “que el proyecto se achate en su superficie explotable”.

“El Ministerio nos solicitó un refundido del proyecto inicial para que se incluyeran parte de las alegaciones que se habían recibido, y eso es lo que hemos hecho. Hemos adaptado la mina tomando las opiniones que nos habían llegado y solicitando que vuelve a salir a exposición pública una vez más”, señala a Heraldo.es Ricardo Pérez, Director de Relaciones Exteriores de Geoalcali, empresa que nació con capital australiano para la explotación de la mina.

Otras mejoras que se han implementado según Geoalcali son la reducción de la superficie de la bocamina que se instalará en Undués de 7,9 hectáreas a 1,6 o una mayor separación del itinerario del tramo del Camino de Santiago que discurre por estos pueblos.

La plataforma contraria a la mina se queja por el escaso margen para alegar

En concreto, el nuevo proyecto minero se extenderá, en toda su zona minera, en unas 600 hectáreas más que el original, expandiéndose principalmente hacia el sur y el este. Un aumento de extensión contra el que han vuelto a posicionarse la plataforma contraria a la mina, que además alega que los trámites administrativos no son los adecuados para la magnitud del proyecto.

“Los nuevos planos salieron a exposición pública a comienzos de septiembre junto con una documentación cercana a los 15.000 folios y un plazo para presentar alegaciones de solo 30 días. Creo que sobra decir que es complicado para asociaciones y ayuntamientos pequeños, pero que se pueden jugar mucho con la mina, responder en plazo a todo esto”, explica Fermín Riezu, concejal de CHA en el Ayuntamiento de Undués y uno de los portavoces de la plataforma.

Oscar Pueyo, doctor en Geología de la Universidad de Zaragoza que ha ayudado a la plataforma a presentar sus alegaciones, señala también que la viabilidad de la mina en su opinión es cuestionable. “El primer informe contaba con fallos importantes”, según señala, al tiempo “que no valoraba suficientemente los riesgos sísmicos que podría tener para la zona”. La CHE también requirió en su momento a la empresa un informe específico sobre los posibles riesgos que la explotación podría tener sobre el embalse de Yesa.

Por su parte, la DGA requirió que se incluyeran sendos informes al Instituto Geográfico Nacional y el Instituto Geológico Minero para corroborar la seguridad que podría tener esa explotación, al tiempo que se mantiene sin resolver una solicitud para una galería de investigación que Geoalcali quería explorar en territorio aragonés.

En Undués de Lerda, el pequeño municipio de las Cinco Villas al que más tocaría el proyecto en Aragón, de solo 58 habitantes censados, el clima ante la explotación también está dividido. Su alcalde, el popular Juan Arboniés, es defensor del proyecto, según manifestó a Heraldo.es al comienzo de los trámites. Allí, en las cercanías de la población, Geoalcali ya ha comenzado con los primeros sondeos tras recibir las autorizaciones necesarias.

Extremadura tiene concedidos 85 permisos de investigación minera

Ahora mismo en Extremadura hay 85 permisos de investigaciónconcedidos desde el Servicio de Ordenación Industrial, Energética y Minera de la Dirección General de Industria, Energía y Minas de la Consejería de Economía e Infraestructuras de la Junta de Extremadura. Esto es, 85 lugares donde industrias mineras creen que podría haber posibilidades de extracción, de ahí que quieran sondear el terreno.

El proyecto para Cáceres de la empresa Valoriza Minería para abrir una mina de litio eclipsa los movimientos que hay en este sector debido a la fuerte oposición social y política que ha encontrado. De hecho, este diario recordaba el sábado pasado los otros planes mineros que tiene Sacyr en Extremadura, empresa matriz de la filial que pretende actuar en Cáceres, pero también en Alconchel, cuyo alcalde está deseando que salga adelante el proyecto; o el de la mina de Aguablanca en Monesterio, cuyo cierre reciente y dudas sobre su reapertura causó un gran impacto al sur de la región por los despidos que causó; o el estaño de la zona de Pedroso de Acim que de nuevo iba a ser extraído, ahora por una empresa canadiense, Eurotin, proyecto anunciado en 2012 y del que nunca más se supo.

La Junta de Extremadura está empeñada en que empresas de fuera exploten el potencial minero de la región. En estos momentos, de estos 85 permisos concedidos para investigación del subsuelo 33 están en la provincia de Cáceres y 52 en la de Badajoz. Además, existe un permiso de exploración, que es un estudio o reconocimiento previo más superficial que el de investigación.

El último informe de la Dirección General de Industria y Minas que repasa la actualidad minera de Extremadura es del 31 de octubre de 2017. Se trata de un documento divulgativo en el que se destaca la riqueza geológica de la comunidad, donde la Junta recuerda que en Extremadura están inventariados más de 1.000 indicios y antiguas metálicas.

En el mismo se describen los depósitos e indicios minerales de Extremadura, el potencial minero de la región, así como la actividad en cuanto a explotación y exploración minera de minerales metálicos que se está llevando a cabo actualmente. Existe también en inglés y trata de difundir la riqueza minera de la región con el fin de atraer inversores extranjeros.

El documento habla de dos minas metálicas en Extremadura: la de wolframio de La Parrilla, en Almoharín; y la de níquel de Aguablanca, en Monesterio, ambas a cielo abierto. La primera, operada por W. Resources, aún no está operativa pero se habla de un procesamiento anual de 2.700 toneladas por año en una primera fase y de hasta 4.000 después. A mediados del pasado mes de enero la compañía interesada en la reapertura de esta mina inició la tramitación de los permisos ambientales para poder explotar el yacimiento. Hay que saber que en su día, a mediados del siglo pasado ésta fue una de las minas de wolframio más grandes de Europa y daba trabajo a 120 familias.

En cuanto a la de Aguablanca, en Monesterio, operada por Valoriza Minería, filial de Sacyr que pretende extraer litio en Cáceres, habla de que la actividad actual se reduce a labores de mantenimiento y su futuro en estos momentos es incierto.

Empresas multinacionales

Según la Junta de Extremadura, hay además 85 permisos para que las industrias mineras hagan catas con el fin de determinar si lo que hay en el subsuelo es rentable, siempre con la obligación de restaurar luego el terreno. En algunos casos estos trabajos previos alarman a la población cercana, que no quiere actividad minera que perturbe el entorno. En otros, el municipio está deseando que se inicie una actividad extractora que genere riqueza en la zona.

La Junta trata de divulgar la riqueza geológica de la comunidad para atraer inversores

En estos momentos las empresas que están investigando yacimientos metálicos en la región son, además de Valoriza Minería, que pertenece a la multinacional española Sacyr, la empresa finlandesa Mineral Exploration Network, que está indagando si hay oro, antimonio y wolframio en el área de Logrosán (Cáceres). Por otro lado, ha mostrado su interés la canadiense Emerita Resorurces corp., una empresa subsidiaria de ForbesManhattan, que investiga el yacimiento de oro de Las Morras en Casas de Don Pedro.

En antiguas explotaciones mineras del área de Plasenzuela y TrujilloMineral Exploration Network busca zinc, plomo y plata. Por su parte, la compañía española Matsa, con sede en Huelva, está iniciando otra investigación en antiguas minas de estaño, wolframio, niobio y tántalo en la localidad cacereña de Torrecilla de los Ángeles.

Según la información de la Junta de Extremadura, otras empresas están investigando el yacimiento de plomo, cinc, cobre de Las Herrerías en Puebla de la Reina (Badajoz), el yacimiento de estaño y litio de Tres Arroyos en Alburquerque, el de cromita de Cabeza Gorda en Calzadilla de los Barros, y diferentes yacimientos de estaño, wolframio y bismuto distribuidos por toda Extremadura.

Asimismo, a la finlandesa Mineral Exploration Network y a la irlandesa Ormonde Mining le han concedido recientemente diversos permisos de investigación para tratar de encontrar oro cerca de los espacios naturales protegidos de las zonas de Valencia de Alcántara y La Codosera, en el límite noroeste de la provincia de Badajoz.

Inaugurada en Sotés la planta que convierte a La Rioja en “el principal productor #gasista de España”

Unión Fenosa Gas ha inaugurado este miércoles en Sotés la planta de extracción y tratamiento de gas natural convencional ‘Proyecto Viura’, que será un referente en la producción de hidrocarburos en España durante el tiempo que dura su concesión (treinta años más dos posibles prórrogas de diez años cada una). “Será un punto de referencia para la industria de la exploración y producción de hidrocarburos, así como para la dinamización de la actividad económica y social de la comarca”, ha señalado el presidente de la compañía, José María Egea.

En cifras, se estima que el yacimiento sobre el que se asienta la planta contenga 3.000 millones de metros cúbicos de gas natural -no se descarta que la roca almacén tenga aún más-, lo que equivale a unos diez años del consumo actual de La Rioja o al 10% del consumo anual en España.

Esto, según ha explicado Daniele de Giovanni, director general de Unión Fenosa Gas, supondrá unos beneficios, “calculados de forma conservadora”, de 26 millones de euros para La Rioja, repartidos entre los propietarios de las fincas, el Gobierno de La Rioja y los ayuntamientos cercanos.

Esta cantidad estimada no considera otras cantidades relativas a otro tipo de tributos o tasas, ha destacado Daniele de Giovanni, resaltando también la creación de empleos -tanto directos como indirectos-, actualmente cifrados en treinta sólo para la planta y que se podrían incrementar en momentos puntuales como en la perforación de nuevos pozos.

Resulta que el riojano es el primer yacimiento de gas activo desde hace veinte años en el país, “un proyecto industrial único en España”, que también buscará su sitio en el panorama energético actual ante la inminente Ley de Cambio Cimático y Transición Energética que está en camino: “El gas natural será una pieza vital en el proceso de transición a las renovables no sólo en materia de generación eléctrica sino también en otros sectores como el transporte por carretera o el transporte marítimo”.

“Esto contribuirá no sólo a reducir las emisiones de gases invernadero sino también a mejorar de forma sustancial la calidad del aire de nuestros entornos urbanos”, ha añadido Egea.

En la inauguración también ha participado el presidente del Gobierno de La Rioja, José Ignacio Ceniceros, quien ha destacado “el positivo impacto económico” de la planta “para el empleo, los ayuntamientos y los riojanos”. “Dado que desde hace 20 años no se extrae gas en tierra en España, esta planta convierte a La Rioja en el principal productor gasista de nuestro país”, ha apuntado, para comentar irónico que “hasta ahora sabíamos que pinchando en La Rioja salía vino, pero ahora también sabemos que sale gas”.

Ceniceros ha deseado a los promotores del Proyecto Viura (Unión Fenosa Gas Exploración y Producción, S.A., Sociedad de Hidrocarburos de Euskadi y Oil and Gas Skills, S.A) que este yacimiento “sea productivo”, lo que significará “actividad económica, empleo e ingresos para nuestra tierra”. Además, ha resaltado la importancia sea convencional y no requiera de técnicas de fracturación hidráulica o ‘fracking’, así como que esté sujeto a la concesión necesaria por parte del Gobierno de España, incluyendo la correspondiente Declaración de Impacto Ambiental.

“Nuestra sociedad está dando pasos importante en términos de conciencia ambiental”, ha señalado el presidente el Ejecutivo regional, que ha precisado que “España plantea, en línea con la Unión Europea, una transición inteligente hacia ese nuevo orden energético, buscando el equilibrio entre economía y sostenibilidad, en el que el gas natural y las energías renovables se sitúan como factores relevantes”.

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El proyecto Viura

La planta de extracción y tratamiento de gas de Sotés está liderado por Unión Fenosa Gas Exploración y Producción, S.A. (‘UFG E&P’, 58,8%), socio y operador del proyecto, filial del grupo Unión Fenosa Gas, junto a Sociedad de Hidrocarburos de Euskadi, S.A. (‘SHESA’, 37,7%) y Oil Gas Skills, S.A. (‘OGS’, 3,5%).

El proyecto recibía la aprobación definitiva con el Real Decreto que recogía el BOE del 25 de julio de 2017 que otorgaba a las sociedades participantes en el proyecto de la concesión de explotación del yacimiento, tal y como establece la Ley 34/1998, de 7 de octubre, del sector de hidrocarburos, después de quedar suficientemente acreditada la existencia de hidrocarburos en cantidades comerciales, que los titulares poseen las capacidades técnica y económica necesarias, que el plan general de explotación propone unos trabajos viables para dicha explotación y que las medidas de protección medioambiental garantizan una explotación sostenible de los recursos.

Este otorgamiento confiere también el derecho, en exclusiva, a realizar la explotación del yacimiento por un periodo de treinta años, prorrogable por dos períodos sucesivos de diez.

Cantabria cuenta con el único clúster de energía nuclear que existe en España

Doce empresas, encabezadas por Ensa, y tres organismos aspiran a lograr un sector más competitivo y de mayor presencia exterior

MARÍA ÁNGELES SAMPERIO MARTÍN SantanderLunes, 1 enero 2018, 06:38

Las asociaciones empresariales sectoriales, denominadas generalmente clúster, están siendo una herramienta especialmente interesante para mejorar la competitividad y la presencia internacional de sus miembros. Esto lo saben bien en el Clúster de la Industria Nuclear de Cantabria (CINC) que nació en 2013 si bien fue a partir de febrero de 2016 cuando comenzó su actual etapa y desarrollo. Lo forman 15 miembros, 12 empresas y tres organismos: Ensa, Enwesa, Centro Tecnológico de Cantabria (CTC), Sodercán, Nuclenor, Universidad de Cantabria (UC), CIC, Metcoez, ATOS, Intertek, Inesco, Thunder, SGS, Atecsol e Ingecid. Además, Sidenor Forgings ha pedido recientemente su integración.

La importancia de este grupo de empresas dentro del PIB industrial de Cantabria, aunque sin cuantificar, es grande especialmente si tenemos en cuenta el peso de Equipos Nucleares y su relevancia para el comercio exterior regional. Además, el Clúster de la Industria Nuclear de Cantabria es el único que existe en España y tiene una importante presencia dentro de un sector que, a nivel nacional, mantiene 27.500 puestos de trabajo de alta cualificación y aporta 2.800 millones al Producto Interior Bruto (PIB) nacional.

 

Ensa es la empresa que preside el clúster, representada por María Vega.La vicepresidencia la ocupa Enwesa en la persona de Sergio Gómez; la secretaria la tiene el Centro Tecnológico CTC, representado por Beatriz Sancristóbal y como vocal está Sodercán, en la persona de Ángel Pedraja.

«Somos un grupo de empresas/organismos que compartimos las mismas inquietudes ya que nos mueve la necesidad de dar respuesta a los nuevos retos tecnológicos del sector que se nos presentan y tenemos como principales desafíos la apuesta por mejorar nuestra capacidad tecnología, la calidad de nuestros productos y servicios y la competitividad en el mercado, así como desarrollar una sólida actividad de I+D+i», comenta María Vega, presidenta del clúster.

«Esta asociación encontró el ambiente propicio para su formación, por darse, además, la presencia un mercado nuclear estable y con razonables expectativas de crecimiento y el conocimiento tecnológico y las capacidades de investigación procedentes tanto de la Universidad de Cantabria, como del Centro Tecnológico CTC», añade Beatriz Sancristóbal, secretaria del clúster.

El objetivo de esta asociación es la cooperación entre los fabricantes de equipos y componentes además de los proveedores de servicios de la industria nuclear en Cantabria, para obtener un mayor nivel de competitividad de todo el sector y de las empresas que lo componen, estableciendo las bases para garantizar la adaptación a los cambios tecnológicos, los retos del mercado y, en definitiva, para la defensa general de sus intereses. Para lograrlo, las línea de actuación se centran en la investigación, estudios y desarrollo tecnológico e innovación (I+D+i); promoción comercial; formación; coordinación e intermediación; divulgación; medio ambiente; fortalecimiento del tejido industrial; agrupaciones de proveedores.

A todo esto se suman proyectos concretos: infraestructuras, ferias informativas, sistemas de intercambio de información, etc.

Un primer objetivo de la asociación empresarial es reforzar el sector de la energía nuclear en Cantabria, tanto de fisión como de fusión, y actuar como referente de todos los agentes del sector y representar tanto los intereses del sector como a los asociados de la industria nuclear ante las administraciones públicas y cualesquiera otros organismos decisorios.

Oportunidades de negocio

Un segundo objetivo es incrementar la competitividad y las oportunidades de negocio de las empresas o entidades en el ámbito del mercado de la industria nuclear aunando sinergias que posibiliten el acceso a los proyectos más importantes tanto en España (ATC, Almacén Temporal Centralizado de Residuos Nucleares), como a nivel internacional (el reactor de fusión ITER (International Thermonuclear Experimental Reactor), así como otras instalaciones experimentales.

No hay que olvidar que en estos momentos hay entre 30 y 40 centrales nucleares que están pendientes de desmantelamiento (Santa María de Garoña, entre otras) además de las nuevas plantas que están a punto de realizarse en Finlandia, Francia y Reino Unido.

Para todo ello es necesario lograr involucrar más a las empresas, entidades asociadas, organismos, universidad, centros tecnológicos, de investigación y de formación pública y privada en procesos de transferencia de conocimiento. Todo con el fin de obtener ventajas y beneficios derivados de la ejecución de proyectos innovadores .

También es importante promover y facilitar la formación de los profesionales del sector de la industria nuclear con una capacitación tecnológica de vanguardia valedero a su vez para otros sectores y mercados así como la creación de empleo cualificado desde formación profesional hasta ingenierías.

Por último, todos los pasos llevan a unificar la posición de la industria nuclear para potencia su papel ante la sociedad con prácticas innovadoras que permitan mejorar la capacidad de las empresas y entidades de Cantabria y su proyección y notoriedad internacional.

El CINC cuenta con importantes capacidades que le brinda la participación de sus asociados. Ingeniería y diseño; fabricación de componentes; materiales avanzados; modificaciones de diseño; mantenimiento y montaje; desmantelamiento y residuos; inspección y pruebas; proyectos especiales y singulares; industria 4.0 y simulación son las principales para hacer frente al reto de mejorar la competitividad y de avanzar en la internacionalización.

Presencia exterior

La internacionalización es un camino irrenunciable. En 2016 se acudió a la WNE (World Nuclear Exhibition), la feria internacional más relevante del sector. La idea es acudir en la nueva cita de 2018.

Además, también el año pasado se presentaron por primera vez como clúster en la Reunión Anual de la Sociedad Nuclear Española, evento que además se celebró en Santander. También en 2017 se ha repetido la presencia en la Reunión que se ha celebrado en Málaga. Este evento aglutina a todo el sector nuclear nacional.

En 2016 se ha participado asimismo en el Iter Business Forum, congreso que se realiza cada dos años alrededor del gran proyecto internacional de fusión (ITER), y que en este caso se celebró en Avignon, en el sur de Francia.

En cuanto a las próximas citas, en 2018 se asistirá al BSBF (Big Science Business Forum), plataforma que se organiza también cada dos años, y congrega a todas las plataformas de fusión y fuentes de especialización internacionales.

Este año 2017, el clúster se ha hecho socio de la asociación británica NDA (Nuclear Decominisioning Asociation), y asistió a su encuentro anual del Supply Chain de la NDA, donde se congregan en un solo día del evento más de 300 expositores y más de 1.600 visitantes

Todos estos eventos ayudan a proyectar en una visión más internacional del clúster, propiciando una mayor presencia de las empresas en otros mercados.

En 2016 se organizó un primer curso sobre ingeniería nuclear, dentro del marco de los cursos de verano de la Universidad de Cantabria. Tuvo una muy buena acogida por parte del alumnado y contó con 25 presentaciones sobre diferentes temas, siempre enmarcado en el área nuclear. Para este año se estás preparando un nuevo programa y adaptando contenidos.

De otro lado, se realizó la primera jornada de puertas abiertas, durante la que se hizo un repaso sobre las actividades realizadas en 2017 y los planes diseñados para 2018. Se contó con la presencia de Eduardo González Mesones, presidente de Ensa, que habló de cómo se forjó esta asociación y de José Ramón Torralbo, presidente de la Sociedad Nuclear Española, que se centró en la situación del mercado nuclear en España.

Hace unas semanas se realizó también una reunión monográfica sobre Reino Unido, contándose con la presencia de Mike Tynam, expresidente de la Namrc, que analizó las potencialidades del mercado británico tanto a la hora de construir nuevas plantas como de en el proceso de desmantelamiento de las centrales obsoletas. En este sentido, el mercado británico está demandando ‘know how’ y transferencia de conocimiento para poder acometer todas las actuaciones previstas en el plan nacional.

En cuanto a los avances en I+D+i, el clúster se ha adherido a la Plataforma Tecnológica de Energía Nuclear de Fisión Ceiden, que trata de coordinar los diferentes planes y programas nacionales de I+D y orientar los esfuerzos a las entidades implicadas.

El filón de Trapagaran

Enclavado en el corazón de la Zona Minera se esconde uno de los tesoros más representativos del pasado de esta comarca, extrañamente desconocida para la mayor parte de los vizcaínos, pese a que se halla a menos de 30 kilómetros de la capital vizcaína. El funicular de La Reineta es, sin lugar a dudas, testigo de excepción de la profunda transformación de este ignorado núcleo del territorio. Le anteceden Igeldo (1912) y Artxanda (1915), pero el impacto que tiene para la población de su entorno es mucho mayor que el de sus predecesores. No en vano nace para resolver un problema de comunicación entre la zona más alta y el valle.

Entre finales del siglo XIX y mediados del XX los montes de Triano son un hervidero de mineros, vagonetas cargadas de mineral, tranvías aéreos, planos inclinados y un sinfín de elementos relacionados con la minería. Pero la comunicación es difícil. El mineral se envía a las ferrerías del País Vasco y otras zonas (Cantabria, Asturias o Galicia) y hay que transportarlo desde los montes hasta los embarcaderos, situados en los puertos de Galindo, Ugarte y Causo (Trapagaran), Portugalete y Muskiz. Los caminos son bastante tortuosos debido a lo montañoso del terreno que obligan a dos horas de «fragosa andadura». Una carretera de ocho kilómetros construida en la última centuria alivia en parte el esfuerzo y reduce a hora y media el ascenso. Se impone, por tanto, un transporte que facilite el traslado de personas y mercancías.
La idea parte de Jaime de Orue Olavarria. Inspirado en los transportes mineros de planos inclinados, piensa que un funicular es el medio apropiado para esta zona, que priorice la carga de los minerales y mercancías, sin olvidar a quienes habitan en las zonas altas de Triano, donde abundan las explotaciones a cielo abierto y en galería. De hecho el sistema de trabajo en las canteras necesita de una abundante mano de obra que no puede cubrirse sólo con la población autóctona. Llega una gran inmigración y se produce un espectacular aumento demográfico. Si en 1860 había 334 personas ocupadas en las labores mineras, en 1911 el número alcanza los 11.799.

Es personal escasamente cualificado q160229ue se une al resto de pobladores del valle que participa, sobre todo, en el transporte de las mercancías. «El camino, teñido con mena de hierro, se ve a todas horas del día concurrido por carros y por caballerías transportando este rico mineral a los embarcaderos de Galindo o a los depósitos de Ortuella», escribe Juan Eustaquio Delmas, periodista, escritor e impresor del Señorío de Bizkaia. La puesta en marcha del ferrocarril de Triano (1865) disminuye considerablemente el número de personas dedicadas al acarreo de mineral. En el último cuarto del mismo siglo esta actividad quedaría definitivamente relegada por la generalización de los ferrocarriles y otros sistemas de transporte más modernos, como los planos inclinados y los tranvías aéreos.

Estación de La Escontrilla en 1930. Museo del Ferrocarril de Azpeitia.
Estación de La Escontrilla en 1930. Museo del Ferrocarril de Azpeitia.
De las primeras chabolas que empiezan a instalarse en el último tercio del siglo XIX, surgen los primeros barrios mineros, como La Arboleda: «Casi en el centro de la gran masa de mineral que comprende este terreno, se improvisaron en el año 1877 algunas viviendas hechas de tablas, que llamaban chabolas, para albergarse en ellas los muchísimos trabajadores que se iban reconcentrando, formándose al poco tiempo una barriada a la cual dieron el nombre de La Arboleda por contener su terreno entonces infinidad de arbustos de distintas clases y tamaños, que pronto fueron desapareciendo».

Orue Olavarría cede su concesión a la Diputación Foral de Bizkaia en 1921 que inicia, por fin, las obras con un presupuesto de 1.544.121 pesetas (unos 2,8 millones de euros de hoy en día). El ingeniero Francisco Guinea dirige los trabajos, aunque las estaciones extremas las diseña el arquitecto Diego de Basterra. Ambos edificios son de estilo neovasco y combinan diferentes acabados mediante zócalos de sillares almohadillados y mampostería raseada, con falsos entramados lígneos de carácter decorativo. La empresa suiza Fonderie de Berne controla el proyecto. El nuevo transporte se inaugura el 24 de septiembre de 1926.

Planos inclinados

Hasta la puesta en marcha de este servicio, en la zona se ven artilugios de varios tipos para el acarreo del mineral, vital para la vida y el desarrollo de esta comarca. Los más utilizados son los planos inclinados de cable y los de cadena flotante. Son sistemas baratos, sencillos y muy efectivos. En los primeros, las vagonetas se arrastran por un cable que discurre por su parte inferior. La mayoría funciona por contrapeso: las vagonetas que bajan cargadas de mineral hacen subir a las que están vacías. En la parte superior, un tambor enrolla el cable y controla la velocidad con unos frenos. Normalmente son de dos vías (una subir y otra para bajar), aunque también las hay de una sola vía, lo que abarata los costes. En estas es necesario un cruce, normalmente a mitad de trayecto. El dispositivo de mayores dimensiones de los Montes de Triano es el de la Orconera, con una longitud de 1.097 metros y una pendiente media del 18%. El funicular de La Reineta pertenece a este género de plano inclinado.

El otro sistema es, sin embargo, el más empleado. Consiste en un cable tractor que pasa por debajo de la vagoneta a la que se engancha por medio de una horquilla o mordaza. El alambre es guiado mediante rodillos colocados en la entrevía para posibilitar los cambios de pendiente e impedir que el hilo se arrastre por el suelo y se deteriore. El cable flotante va por encima de la vagoneta que se engancha a los eslabones de la cadena.

«La finalidad de esta obra ha sido dotar a aquella importante zona minera de fácil comunicación con El Valle, en donde radica su ayutamiento, y con Bilbao, mediante un horario de salidas enlazando con las del ferrocarril de Triano y la continuación hasta la capital, por la carretera de Santander, de los autobuses con viajeros que se transportan, sin transbordo, por el funicular, y además facilitar el transporte de las mercancías, reduciendo su coste, servicios que venían siendo muy penosos y de gran coste por la especial situación de La Arboleda, que únicamente disponía de un ramal de carreretera a San Salvador, también construida hace 25 años por la misma Diputación, de 7 kilómetros, pendiente continua del 6 al 7 por 100, con numerosas curvas en zigzag, y de anchura tan solo de 4,5 metros, obligadas por lo accidentado de aquella montaña». La Revista de Obras Públicas se hace eco en su número de septiembre de la puesta en marcha del funicular, en un artículo que firma el ingeniero de la Diputación Francisco Guinea.

El funcionamiento es similar a otros planos y funiculares. Un vagón sube al mismo tiempo que otro baja, unidos por un cable. Sin embargo, este es el único de España -y uno de los pocos del mundo- en el que las cabinas no van paralelas a la vía, sino colocadas sobre una plataforma horizontal (como las jaulas o mesillas de los planos inclinados). Esto se hizo así para poder transportar, además de viajeros, vehículos que faciliten la comunicación y el abastecimiento de las miles de personas que viven en los barrios mineros. Además, se acorta la duración del viaje, diez minutos, frente a la hora y media que se llega a tardar subiendo por la pésima carretera que existe desde unos años atrás. Un sistema de grúas puente en las estaciones permite retirar las cabinas de pasajeros. Una vez que la plataforma queda libre se puede colocar encima un vehículo. Hoy en día solamente se utiliza para el transporte de viajeros. Es quizá el más singular de los once dispositivos que salvan grandes pendientes en España, ya que las cabinas suben en horizontal.

Coche original que se guarda en el Museo del Ferrocarril de Azpeitia.
Coche original que se guarda en el Museo del Ferrocarril de Azpeitia.
La descripción que Francisco de Guinea hace sobre la obra de fábrica es inmejorable. «Un viaducto en el arranque con dos arcos de medio punto de 10 metros de luz y 15 de altura, con sus muros de acompañamiento; un paso inferior a la carretera de La Arboleda, de 8 metros de altura y 4,50 de luz, seguido de un muro de contención de la misma de 12 metros de altura y 80 de longitud; un paso superior oblicuo a la citada carretera y un segundo viaducto en curva, con cuatro arcos de medio punto de 10 metros de luz y 15 de altura, con sus muros de acompañamiento, viaducto que, cimentado sobre terreno firme, salva una zona de terreno corredizo, formado por escombros de las minas. Toda la parte en terraplén se ha construido con muros de mampostería hidráulica, coronados para formar la plataforma de la vía por un macizo de hormigón de 300 kilogramos de portland (Ciurrena) por metro cúbico, en el que quedan empotradas las traviesas metálicas de sección angular y arriostradas en el mismo por hierros verticales en lazo (0,30 metros), constituyéndose así un monolito que garantiza la mayor estabilidad de la vía».

Tanto en las estaciones como todas las obras de fábrica y muros se emplea como único material la piedra de mampostería gabarrosa dura, de canteras inmediatas a la obra, con exclusión de sillería, inexistente en la zona, y cuya preparación y transporte hubieran resultado muy costosos, según describe el ingeniero encargado de los trabajos.

El verdadero filón

Hasta la construcción en Bulnes (Asturias) de un artilugio similar en 2001, el funicular de La Reineta ostenta el récord de ser el más largo de todos los existentes en el país. Otra originalidad es el ancho de vía; mientras lo normal es que sean métricos, este dispositivo es de 1,20 metros para dar más estabilidad a las cabinas. Salva un desnivel de 342 metros, con una pendiente máxima del 35,9%.

Este ingenio enlaza la estación de La Escontrilla, situada a 62 metros sobre el nivel del mar, con la de La Reineta, emplazada a una cota de 404 metros. Las obras de infraestructura más destacadas son tres viaductos de hormigón armado revestidos con sillares de gran volumen. La empresa suiza Lucien Von Roll, de Berna, suministra los elementos de tracción, carriles y vehículos. Esta sociedad también construye los equipos de los funiculares de Artxanda e Igeldo.

La sala de máquinas se encuentra en la estación superior y se dota de un motor trifásico asíncrono de 150 caballos, fabricado en Baden (Suiza) por la casa Brown Boveri. A partir de 1992 se sustituye por un moderno motor construido por Indar en Beasain. También se cambian las viejas carrocerías de madera originales por otras nuevas fabricadas por el constructor de autobuses Irizar en Ormaiztegi (Gipuzkoa). El mecanismo motor imprime al funicular una velocidad de dos metros por segundo, lo que permite cubrir el recorrido de 1.180 metros que separa La Escontrilla de La Reineta, en tan solo diez minutos. Uno de los coches originales permanece en las instalaciones del Museo del Ferrocarril de Azpeitia.

Una peculiaridad del funicular de La Reineta es el emplazamiento de las carrocerías sobre unas plataformas que las mantienen en posición horizontal, y como las dos estaciones de la línea cuentan con puentes-grúa, pueden ser retiradas con facilidad. De este modo, la plataforma queda libre, lo que en el pasado permitía transportar vehículos de todo tipo.

Las tarifas son asumibles: 0,35 pesetas (0,6 euros de hoy en día) ida y vuelta para personas, muy parecido a los precios del funicular de Artxanda en Bilbao. Los vehículos de subida deben pagar 2,50 (4,25 euros) y 1,25 pesetas (2,1 euros) de bajada. «Puede observarse en las tarifas que preceden de billetes ordinarios para viajeros que son iguales a las de otros funiculares que tienen un recorrido que se aproxima a la mitad del de La Reineta, y puede apreciarse la reducción en el coste de transporte de las mercancías mediante el dato de que 5 toneladas conducidas en un camión de 4 paga por el funicular en el ascenso 25,50 pesetas (43,35 euros); y la misma carga venía costando por la carretera 125 pesetas (212,5 euros). Desde la fecha de la apertura la obra viene respondiendo a la finalidad para la que fue construida, circulando diariamente importante número de viajeros, en gran parte obreros, en los coches, y el servicio establecido de autobús con viajeros y los camiones con todas las mercancías indispensables para el abastecimiento de aquella zona», remata Francisco Guinea en su informe a la revista Obras Públicas. El impulso y mejora de las carreteras y el avance del parque móvil a mediados del siglo pasado provocan su caída en desuso. Las vetas están prácticamente agotadas; en 1963 cesa la exportación del mineral de hierro.

La Arboleda conserva hoy la estructura de poblado minero, callejones estrechos, su plaza en cuesta, la iglesia, las escuelas, los bares y cantinas, y la Casa del Pueblo. De sus orígenes queda también en pie, junto a la plaza de La Magdalena, la Casa Roja, un edificio centenario de madera con tejado a dos aguas. Pero su mayor tesoro, es el funicular que atrae cada años a 100.000 viajeros y que camina con paso firme a su centenario. Un auténtico filón turístico.